Comunicados

El Partido Demócrata Cristiano de Cuba envía carta a cubanos de sensibilidad humanista cristiana incentivando a que expongan sus criterios sobre la reforma constitucional defendiendo la dignidad humana y el bien común

iglesia-cubana

Miami, 27 de agosto de 2018

Amigo y amiga,

Como debes saber, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó un proyecto de reforma total de la Constitución. Al mismo tiempo, las autoridades han invitado a los ciudadanos a que aporten sus opiniones sobre dicho texto.

Sabemos que este es un proceso lleno de contradicciones, entre ellas anunciar como “debate” lo que en realidad es una “consulta”, sin existir obligación alguna de aceptar o debatir en formatos pluralistas las propuestas. Tampoco de tener realmente en cuenta a quien, en realidad, es el poder originario soberano: el conjunto de los ciudadanos.

Otras contradicciones que tienen que ver con el fondo es pretender dar una imagen de “país moderno” en todos los sentidos, pero a la vez mantener las ideas anacrónicas. Entre estas últimas, hablar de la edificación del socialismo como sistema (ampliamente reconocido como fracaso en términos humanos, políticos, económicos y sociales)  y de su irrevocabilidad, o mantener al Partido Comunista como única opción política legal.

A pesar de esas importantes cuestiones, que parecieran poner en duda la voluntad real de cambio de parte del Partido Comunista, desde la Democracia Cristiana creemos y exhortamos a los ciudadanos a que se expresen y den sus opiniones en los espacios públicos sobre lo que consideran mejor para su país y sus familias.  En especial, invitamos a quienes han asumido los valores cristianos como pilares de su actuación social.

En este sentido, desde una perspectiva que respeta el carácter Laico del Estado (no confesional), principio constitucional moderno, estamos llamados a comunicar nuestros puntos de vista en los diferentes ambientes en que nos desarrollamos.

¿Qué principios pueden iluminar nuestras propuestas?

La dignidad de la persona humana:  La persona tiene dignidad y derechos inherentes propios de la naturaleza humana y que son anteriores al Estado. La persona humana, la promoción y defensa de su dignidad, deben ser el eje central de cualquier proyecto político. Este planteamiento debe tomar cuerpo en la realidad por medio de normas concretas que establezcan y vigilen el respeto a los derechos humanos y libertades  sin condicionamientos políticos o económicos, así como el favorecimiento del crecimiento personal.

El bien común: El fin de la sociedad política es garantizar que el ser humano tenga el  conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las sociedades y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y asequible de su propio crecimiento y  felicidad. El Bien Común no es la mera suma de los bienes particulares, sino un marco general en el que se desarrolla la vida, por tanto, sobre éste hay una incidencia directa de la actuación del estado, de las normas jurídicas, de las relaciones económicas, entre otras cuestiones.

Subsidiariedad:  Es reconocer que las instituciones locales e intermedias como las familias, las comunidades y asociaciones locales, entiende mejor o igual que el Estado las situaciones, problemas y soluciones. Toda persona, familia y cuerpo intermedio tiene algo de original que ofrecerse a sí mismos y a la comunidad por sus propios esfuerzos y sin el intervencionismo estatal. Que aquello que pueden y deben hacer las personas o las asociaciones de manera autónoma, que no lo haga el Estado. En términos económicos esto sería: tanto mercado cuanto sea posible y tanto estado cuanto sea necesario.

Solidaridad: La solidaridad implica que los hombres y mujeres de nuestro tiempo cultiven aún más la conciencia del compromiso que deben tener con la sociedad. De alguna forma todos somos deudores de aquellas condiciones que facilitan la existencia humana, así como del patrimonio, indivisible e indispensable, constituido por la cultura, el conocimiento científico y tecnológico, los bienes materiales e inmateriales, y todo aquello que la actividad humana ha producido. La solidaridad toma cuerpo en la cercanía a los demás, pero también en la contribución a la sociedad en la que uno vive.

En caso de que desees compartir tus propuestas con nosotros, no lo dudes y escríbenos a pdc.cuba@gmail.com

Amigo y amiga,

Será difícil que el gobierno acepte nuestras propuestas —y otras de millones de compatriotas con ideologías distintas a la comunista—, pero es nuestro deber y derecho expresar en cada momento lo que necesita nuestro país. Terminado el proceso de “consultas”, creemos que habría que discernir las posturas de cara a las siguientes fases del proceso de reforma constitucional.

Demócratas Cristianos de Cuba